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Alfarería Dominicana

De Enciclopedia Virtual Dominicana

La alfarería criolla se ha ido desarrollando en nuestra país desde antes de la conquista europea de la isla. Pues fue a la llegada de los españoles cuando estos se encontraron con nativos pacíficos que les ofrecían agua en recipientes rojos. También es importante aclarar que es en esta parte de la historiadonde más interesa a los historiadores la transformación del barro, hoy en día, aún se conservan obras alfareras de esta naturaleza en nuestros museos como patrimonio de nuestra cultura.

La alfarería también se desarrolló en otras etapas de nuestra historia. Moldeada por otros grupos, los africanos, quienes al ser traídos del continente Africano con el fin de sustituir la mano de obra indígena se apropiaron de tal arte pero con un fin diferente que más adelante trataremos.

Contenido

Origen del desarrollo artesanal en el país

Desde la prehistoria hasta el siglo actual en lo que se refiere a la transmisión de la enseñanza de estas destrezas artesanales, desde el pasado siglo se elaboraron varios intentos. Esta artesanía popular, expresión de carácter práctico dotada de atributos estéticos y utilitarios, en el caso dominicano y de otros pueblos del Caribe, se compone de una serie de objetos entre los que destacamos: reproducciones de los implementos usados en la cultura taína y realizados a partir del barro: tallas de aves, máscaras carnavalescas, entre otros menos significativos.

Según la Enciclopedia Dominicana, la calidad de la cerámica taína fue resaltada Cristóbal Colón cuando en un diario de su primer viaje señala "y nos traían agua en calabazas y cántaros de barros de la hechura de los de Castilla." Esta artesanía, para los taínos además de tener un carácter utilitario tenían un importancia superior, la de lo religioso, mientras que los españoles y africanos la siguieron implementando pero con un carácter únicamente utilitario.

Para los siglos XV, XVII y XVIII; la alfarería fue confeccionada con las técnicas de factura aborigen bajo un concepto de diseño europeo y su aparición, más o menos en igual frecuencia, es localizable junto a la mayólica europea. Al parecer, el uso urbano de la alfarería criolla en la urbe llegó hasta el siglo XIX, época en la cual los adelantos técnicos alcanzados en Europa mediante la Revolución Industrial, principalmente en Inglaterra, Alemania y posteriormente en Los Estados Unidos y Japón. Permitiendo la fabricación de vajillas de loza o calderos y recipientes metálicos esmaltados a precioseconómicos y más acordes con el standard de vida de las gentes de la ciudad.

Por otra parte, ya entrando el siglo XX, la proliferación de acueductos y el empleo de refrigeradores eléctricos o de combustibles hicieron desaparecer el uso de la tinaja en la zona urbana (como depósito de agua). Los modelos de alfarería criolla fueron relegados a la zona rural, y el oficio de trabajar el barro fue practicado con profusión por núcleos campesinos de numerosas regiones hasta épocas no muy lejanas ( 40 años atrás).

En la actualidad, la técnica de elaborar objetos de barro para uso doméstico y decorativo alcanza su mayor desarrollo en las localidades de El Higuerito y Bonagua, Provincia Espaillat, entre las ciudades de Moca Y Santiago de Los Caballeros. Allí los laboriosos campesinos conservan una rica tradición alfarera que constituye una de las más representativas manifestaciones artesanales y folklóricas nacionales, con una continuidad técnica y estilística que conserva rasgos aborígenes e hispánicos propios de la conjugación socio- cultural acaecida en la isla de Santo Domingo desde finales del siglo XV, lo que dio los perfiles criollos dominicanos.

Alfarería dominicana para los años 80

Para los años ochenta la mayor producción de cerámica se realiza en barro, y se hace en la comunidad del Higuerito y secciones de sus alrededores, cerca de la ciudad de Moca, Provincia Espaillat, en la región del Cibao. Además de que hay otras zonas que trabajan en la alfarería consideramos la región de Cibao la más importante en este género.

Las piezas que se elaboraban para aquel entonces eran básicamente para uso culinario en los hogares rurales, como tinajas, vasijas, jarros, ect. Y fueron elaboradas manualmente por grupos de mujeres en forma empírica y tradicional, utilizando tierra de bonito color y de buena calidad.

Muchas de estas piezas eran bien elaboradas y algunas de las vasijas llegaron a medir 30 pulg. De altura, hecho notable de destreza ya que no contaban con maquinaria ni instrumentos que le faciliten y mejoren su producción.

Los hornos utilizados en aquel entonces eran muy rústicos y pequeños, utilizando leña como único combustible, lo cual no les permitía un rendimiento óptimo y uniforme para cocer barro. Por lo tanto, las piezas tienden a ser frágiles, lo cual dificultaba su transportación a los mercados urbanos.

Las piezas que elaboraban estos grupos de mujeres carecían de originalidad y con diseños muy repetidos, además le dedicaban mucho tiempo y trabajopara su elaboración por tal razón el valor de las piezas y su calidad no corresponden al tiempo y esfuerzo empleados por sus fabricantes, por desconocer estos una serie de técnicas modernas de producción.

Las piezas eran producidas en bruto, sin emplear barnices, esmaltes y colores que pudieran embellecer y mejorar la calidad del producto. Las dificultades con que se encuentra esta producción, no escapan a los problemas generales en que se encontraba la artesanía de Rep. Dom. Los rendimientos por hora de trabajo eran tan bajísimos que prácticamente no justificaban son sus métodos de producción.

Como artesanía es más objeto de curiosidad (aceptable por su bajo valor) que como objeto selecto y apreciado; por lo tanto su escaso valor no justifica una exportación importante.

Los diseños de los productos eran muy pobres y se repetían constantemente. La materia prima se elaboraba con procedimientos doméstico que requerían mucho trabajo y escaso rendimiento.

Propuestas llevadas a cabo por la Fundación Dominicana de Desarrollo

  1. Crear productos más selectos y mejor terminados.
  2. Crear diseños más variados, originales, mejor decorados.
  3. Mejor selección de materia prima.
  4. Mejorar los sistemas de producción al máximo rendimiento por hora de trabajo.
  5. Crear hornos cooperativos más rentables.
  6. Agrupación de artesanos para venta y satisfacer demandas altas.
  7. Transformación y nuevos diseños, modelos, prototipos.
  8. Crear piezas más pequeñas y manejables que tengan más gustos y mayor nivel artístico.
  9. Estudio y mejoramiento de tierras, altas temperaturas, disolventes, sílices, ect.
  10. Mejor bizcochado.

Algunas de las obras más tradicionales

  • Burén: Utilizado para tostar al fuego la yuca rallada en la elaboración del cazabe.
  • Olla: Empleada para cocinar alimentos y más frecuentemente para ablandar habichuelas y elaborar sopas.
  • Plato: se sirven en él los alimentos para comerse en la mesa, hoy su uso está descontinuado.
  • Lavatrozos: se utiliza para lavar el arroz y las viandas que en nuestros campos se conocen como trozos.
  • Cazuela: donde se tuesta el café.
  • Hornalla: sobre la cual se colocan las ollas en el fogón campesino.
  • Potiza: puede o no tener un asa a manera de jarra, popularmente también se utilizaron como alcancías llamadas botijuelas.
  • Tinaja: de gran utilidad popular como depósito de agua.
  • Cachimbo: pipa campesina, compuesta por un baso de barro al que se le incerta un calimete de madera.

Obras decorativas

Gran variedad de tipos de jarrones, muñecas sin rostros, jardineras. Y otros. La variedad se debe a la gran competencia que existe entre los artesanos. Aunque existen casos en que es evidente la especialización en algunos talleres existente en el área de Higuerito, Moca.

Muñeca Sin Rostro

En principio, se intentó proveer de un rostro a las singulares muñecas. Para esto se fabricaron moldes pequeños, pero el resultado fue una cara confusa, por eso se decidió dejar sin una fisonomía definida a estas réplicas de la campesina cibaeña de hace treinta años.

Ramón Carela dice que el hecho de que las muñecas no tengan rostro refleja perfectamente la realidad latinoamericana donde se da un sincretismo racial, producto de la conquista y colonización, así como la llegada de los esclavos, sin olvidar a los aborígenes.

La materia prima utilizada para la elaboración de las muñecas es cien por ciento nacional. El barro con que se fabrican es procedente de Bonao y de Río San Juan.

La muñeca de "Limé" fue creada en 1981 por la escultora Liliana Mera, se trata de una figurita sin cara, pintada en tonos criollos y que producida en serie se ha vuelto la mascota del país. Algunas son muy originales. Prontamente surgieron en el mercado unas muñecas estilizadas, conocidas como Las Muñecas de Limé, que forman también parte de la artesanía actual, y cuyas principales características son su rostro anónimo, su vestido largo, sus poses cargando agua en tinajas, vendiendo frutas u ofreciendo flores, con la cabeza recubierta por un pañuelo de madrás o bajo un elegante sombrero alón. Las piezas de Artesanía Limé, por su calidad artística y técnica, ha tenido una fuerte demanda tanto en el ámbito nacional como internacional, convirtiéndose esta muñeca en un verdadero símbolo del país.

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