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Gregorio RivaDe Enciclopedia Virtual DominicanaGregorio Riva nació en la comunidad de Moca el restaurador de mentalidad desarrollista y prestante ciudadano Gregorio Riva, hijo de Ramón Valentín y Ramona Guzmán. Al término de su instrucción secundaria, Riva fue enviado por sus padres a realizar estudios superiores de ingeniería a una universidad de Puerto Rico. Sin embargo, por problemas que desconocemos debido a que los historiadores no los recogen en sus apuntes, tuvo que volver al país sin haber concluido el cometido educacional que se había trazado. Al regresar al suelo patrio se dedicó al tráfico fronterizo de las papeletas haitianas “Las Comellas”, lo que le permitió hacerse de un gran capital en un tiempo relativamente corto. Para la época la estabilidad de la moneda constituía un serio problema, ya que el gobierno francés había presionado al haitiano para que recompensara a los colonos que perdieron sus propiedades del lado oeste de la isla y le impuso una indemnización de varios millones, lo que provocaba frecuentes emisiones monetarias. Precisamente un día como hoy, pero en 1828, el gobierno haitiano que había invadido esta parte del territorio dispuso que se retirara de circulación la moneda denominada “culebra”, la cual sería cambiada por billetes de la Tesorería de Santo Domingo y Puerto Plata. Esta acción del gobierno, como se ve, viene a ser una clara manifestación de cómo andaba la moneda nacional para entonces. Pues bien…Convertido en comerciante, Gregorio Riva se dedicó al desarrollo de la región del Cibao. Trabajó el comercio de exportación e importación, pero al notar que los costos de sus operaciones eran irrecuperables por el puerto de Puerto Plata, ideó otros medios para comercializar sus productos. De ahí que utilizara el puerto de Samaná, a través del río Yuna, vía que le resultaba más barata y segura para sus operaciones. Gran emprendedor y con olfato comercializador, Riva se trasladó a Santo Domingo en 1866 y consiguió una concesión de monopolio del Congreso Nacional que le concedía el tráfico por el río Yuna durante muchos años. Con esa concesión en sus manos procedió a la canalización del mismo para comunicar el Cibao con la península de Samaná mediante el uso de canoas. Emprendió así el negocio de la exportación de caoba hacia Alemania. Empero, una tormenta estropeó tanto el corte como la navegación y la empresa fracasó. Dos años más tarde exploró las cuevas de Los Haitises, entre boca de Yuna y Sabana de la Mar. Allí explotó el guano, que exportaba a Estados Unidos. Sembró extensos predios de cocos y recogió vestigios submarinos y humanos que donó al Museo de Londres. Visionario como el que más, se asoció con el norteamericano Allen H. Crosby y se propuso construir el ferrocarril Las Cañitas-Santiago. Aceptó involucrarse a esta empresa porque tenía la seguridad de que la misma llevaría progreso y bienestar a la región. Una vez materializado su propósito, un negociante inglés propuso a Riva la construcción de otro ferrocarril si cedía el monopolio de Samaná que le había cedido el Congreso. El comerciante inglés ofrecía una indemnización del gobierno a cambio de la cesión al monopolio de Samaná. Riva viajó a Glasgow, Inglaterra, y su compañía compró los derechos a Crosby. Sin embargo, se nombró al inglés como director de la nueva empresa, denominada Ferrocarril Samaná-Santiago. Desde ese momento Riva abandonó los restantes negocios y se enfocó a fondo en la construcción de la vía férrea. El gobierno, para compensar el compromiso contraído con Riva a través del representante inglés, lo designó Administrador de Rentas Unidas, a fin de que cobrara la indemnización mediante el retiro del 10 por ciento de los derechos de exportación. Riva, aunque desvinculado de la política, aceptó el cargo para cobrar sus intereses. De inmediato la compañía extendió varios ramales en la región del Cibao; construyó la aduana y se habilitó el puerto con sus almacenes y depósitos. La compañía construyó un almacén de mampostería en Samaná, contrató una compañía China de Caba para producir ladrillos y cal destinados a la fabricación de escuelas, iglesias, el cementerio de Moca, etc., y llevó una imprenta con la que publicó un periódico y un boletín sobre agricultura y comercio dedicado a los campesinos. Riva, sin embargo, fue destituido por el presidente Ulises Heureaux, Lilís, supuestamente por problemas relativos a la administración del emporio. Decepcionado, sin riquezas, traicionado por el propio gobierno, murió el 19 de diciembre de 1889. |