Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) - Enciclopedia Virtual Dominicana

Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD)

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Contenido

Historia

Las expediciones de Luperón del 1949 y las de Maimón, Constanza y Estero Hondo del 1959 sacudieron la conciencia nacional en el contexto de la férrea dictadura que gobernaba el país desde el año 1930. Con la derrota de la expedición del 1959 desde el punto de vista militar, el exilio dominicano aceleró su labor de denuncia internacional en tomo a la represión que de manera implacable desató la tiranía. El asesinato de las hermanas

Mirabal y del chofer Rufino de la Cruz en noviembre de 1960 se convirtió en un catalizador para que nuevos e importantes núcleos de la población se integraran de alguna manera a la resistencia contra el régimen, lo que ya venía expresándose desde enero de ese mismo año, destacándose el denominado "complot develado" que abarcó a intelectuales, pequeños comerciantes, estudiantes, pequeños productores y personas del pueblo que reaccionaron en contra de un régimen que mantuvo a la República Dominicana en un estado de miseria y represión negador de los más elementales derechos ciudadanos.

Mención especial merece la integración del movimiento conspirativo que se propuso la eliminación física del tirano y que se coronó con el éxito el 30 de mayo del 1961, dando final a una época de ignominia en la historia dominicana.

El ajusticiamiento del tirano desencadenó un proceso de democratización de la vida política del país y de cambios económicos y sociales caracterizados por el reordenamiento de las fuerzas que pugnaban, unos por apoderarse del patrimonio público y el control del aparato del Estado; mientras otros luchaban por encauzar al país por un nuevo rumbo que restableciera los derechos políticos y los libertades públicas a la vez que garantizara tierra para los campesinos, trabajo para los obreros, pan y libertad para todos como rezaba el eslogan del Movimiento Revolucionario 14 de Junio encabezado por Manolo Tavárez Justo.

La conformación del Consejo de Estado, encabezado primero por Joaquín Balaguer y luego por Rafael F. Bonnelly y la elección del profesor Juan Bosch como Presidente de la República el 20 de diciembre de 1962 y juramentado el 27 de febrero del 1963, quien promovió una Constitución democrática elaborada por una Asamblea Constituyente elegida por votación, fueron acontecimientos que tuvieron lugar en el contexto de extraordinarias luchas populares.

El golpe de estado militar contra Bosch del 25 de septiembre de 1963, promovido por sectores de la derecha más recalcitrante, con el apoyo de la cúpula de la iglesia católica y la embajada norteamericana en el país, fueron acciones dirigidas a obstaculizar el proceso democratizador y las conquistas económicas y sociales del pueblo.

Frente a ello el Movimiento Revolucionario 14 de Junio organizó el levantamiento guerrillero de noviembre de 1963, que significó la inmolación de Manolo Tavárez Justo y de numerosos compañeros. Con el estallido popular del 24 de abril encabezado conjuntamente por militares y civiles constitucionalistas, encabezados por el coronel Francisco Caamaño Deñó, el pueblo dominicano echó abajo el Triunvirato golpista, en procura de restaurar la Constitución de 1963.

La intervención militar norteamericana, iniciada el 28 de abril de 1965, convirtió la lucha en guerra patria. La acción intervencionista condujo a la imposición del gobierno de fuerza de 12 años encabezado por Joaquín Balaguer a partir del 1966.

La postguerra trajo consigo un proceso de reorganización política en el escenario nacional, caracterizado por reflexiones y debates que confrontaron las distintas opciones que tenían las fuerzas democráticas y revolucionarias para encauzar el accionar político.

El 28 de julio del 1968, un importante grupo de dirigentes medios y militantes del Movimiento Revolucionario 14 de junio culminó las discusiones y debates que se venían produciendo y proclamó la fundación de la Línea Roja, a partir de unos postulados y principios que sirvieron de plataforma y orientación política recogidos en los "Criterios Básicos"

Los ejes políticos de la nueva organización se encaminaron hacia poner la política al mando de las actividades revolucionarias, centrar los esfuerzos en alcanzar la unidad del movimiento de izquierda, por una línea de oposición firme y combativa al conservadurismo represivo y continuista encabezado por Joaquín Balaguer y por la construcción de un partido revolucionario que representara a las fuerzas progresistas y democráticas en conjunto con las organizaciones y personalidades que en esos momentos comprendían la necesidad de exigir como conquistas para la población: PAN, TIERRA, TRABAJO Y LIBERTAD.

El impacto político de la Línea Roja del MR1J4 en sus 12 años de existencia contribuyó a despertar la conciencia y motivó el accionar de miles de dominicanos y dominicanas que recibieron su orientación a través del movimiento popular organizado en el campo, en el frente estudiantil, los sindicatos, y gremios de trabajadores y profesionales. Un rasgo característico de esta organización fue el ejercicio ético de la política lo cual contribuyó a la preservación de la integridad física y moral de la mayoría de sus miembros.

La trayectoria política de la Línea Roja y su correcta interpretación de las distintas coyunturas del escenario político nacional e internacional permitieron trazar la línea divisoria respecto al aventurerismo, el tremendismo, el sectarismo y el dogmatismo que fueron parte de las características del movimiento de izquierda en nuestro país.

Luego de un intenso y prolongado esfuerzo de investigación sobre la realidad socio-económica del país y de un proceso de debates que alcanzó gran profundidad teórica, el 21 de diciembre del 1980 nació el Partido de los Trabajadores Dominicanos, como un esfuerzo conjunto de la Línea Roja del MR1J4 y Bandera Proletaria, otro de los agolpamientos de la izquierda revolucionaria que comprendió la necesidad de unir a los sectores democráticos, progresistas y revolucionarios, en pro del objetivo de luchar por el BIENESTAR PARA TODOS.

No debe dejar de mencionarse al conjunto de hombres y mujeres que desde las filas de la Línea Roja lucharon con heroísmo y cayeron en defensa de los intereses populares más sentidos por la población dominicana, afrontando sin vacilación ni temor los rigores de la cárcel, la represión, el terror y la muerte, propiciados por el régimen antidemocrático encabezado por el Dr. Joaquín Balaguer. Mención especial merecen José Minier Fulton (el pecaero), Milton Diloné, William Mieses, Rene Paulino y Amelio Silva.

Desde 1968 la Línea Roja del Movimiento Revolucionario 14 de Junio fue acumulando, por si sola, los suficientes factores políticos y organizativos que condujeron a proclamar la fundación del PTD como un resultado natural de su desarrollo.

Pero en ese caso, la poderosa y prestigiosa organización revolucionaria se habría apartado de uno de los postulados fundamentales recogidos en los Criterios Básicos, que establecían que el PTD debía ser el producto de la unidad de los grupos, movimientos y personas que tuviesen una visión común y compartida respecto de las características generales de la sociedad dominicana y de sus tendencias,

así como del instrumento político necesario para orientar y dirigir las transformaciones y reformas que requería el país para alcanzar la meta de desarrollo y bienestar.

La fundación del PTD fue concebida como el producto unitario que se fundamentaba en unos lineamientos programáticos, basados en una investigación socio-económica e histórica de la sociedad dominicana que identificó con claridad la presencia de las clases sociales y de sus intereses, desentrañó sus contradicciones internas separando las principales de las secundarias, estableció la naturaleza de los cambios necesarios y definió las etapas del proceso.

Vision

Teniendo como base orientaciones políticas, el partido se propone ampliar sus filas incorporando a ellas a los diferentes sectores de pensamiento progresista de la sociedad sumiendo que el “EL PTD debe abrirse a sectores de clase media, medianos y pequeños empresarios, comerciantes, industriales y productores agropecuarios, profesionales y técnicos, para que junto a los trabajadores y campesinos, a las mujeres y los jóvenes construyamos una verdadera fuerza política que reoriente el rumbo de la nación desde una perspectiva progresista, que apueste al establecimiento de un modelo que desarrolle las fuerzas productivas nacionales; que aproveche la capacidad instalada del sector de los servicios y que potencial ice la economía nacional introduciendo reformas políticas, fiscales y monetarias integrales acorde con la realidad nacional y los deseos de cambio de nuestro pueblo.”

Las oportunidades existentes deben ser aprovechadas para impulsar la construcción de una organización política que sea capaz de diputarse el poder de la nación con las organizaciones tradicionales.

Dada la condición de Partido Co-Gobernante el PTD vive una nueva estuación donde las oportunidades de crecimiento y desarrollo son evidentes. Aprovechar esas oportunidades mediante un adecuado y sistemático plan estratégico que tiene como eje esencial la organización y modernización, la comunicación y la formación política, constituye la tarea principal del Partido.

Mision

Conquistar el poder político para administrar el Estado con eficiencia y honestidad a favor del desarrollo económico y social; promoviendo el respeto a los Derechos Humanos, la protección del ambiente y la equidad de género, cultivando las sanas tradiciones, la cultura y la paz.

Estatutos

La Reforma del estatuto partidario fue un tema central del VI Congreso, finalizado el 3 de agosto del año en curso, y así tenía que ser, en estos tiempos de modificaciones, cambios y transformaciones veloces en todos los aspectos del desarrollo humano e institucional.

La reforma estatutaria abrió las puertas a los ciudadanos y ciudadanas que se expresan a favor de los cambios políticos, económicos y sociales para facilitar que la sociedad dominicana pueda democratizarse y modernizarse con espíritu de equidad y justicia. Un Partido que como el PTD, auspicia y comparte esos postulados, tiene que consignar en sus estatutos, reglamentaciones que reduzcan la centralización y de sus integrantes, para desarrollar mejor el trabajo político a favor de la población.

Una reforma importante es la que consagra que las principales autoridades: Presidente y Secretario General, respectivamente, no podrán ejercer por más de dos períodos consecutivos esas funciones. Los secretarios tampoco podrán desempeñarse por más de dos períodos en la misma función. Se busca con ello que la renovación en los mandos se produzca de manera institucional y en tiempos precisos, de manera que se evite el apego egoísta a los puestos de dirección. La ampliación de la Dirección Nacional del Partido a un número superior a 70 miembros /as, de los cuales 60 son electos directamente por el Congreso y un 20% cooptados, permite disponer de más recursos humanos calificados, teniendo como valoración para tal propósito su desempeño en el cumplimiento de las tareas que el Partido marque para períodos específicos.

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