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Rafael Américo HenríquezDe Enciclopedia Virtual DominicanaNació en Santo Domingo el 30 de septiembre de 1899. Colaboró inicialmente con el movimiento postumista. Hijo de Enrique Henríquez, uno de los nombres más puros de nuestra poesía romántica, Rafael Américo Henríquez se forma dentro de un círculo de intelectuales pulcros y disciplinados. A su alrededor se aglutina un grupo heterogéneo de poetas, cuentistas, novelistas, quienes se reúnen en su casa, no con el propósito de formar un movimiento literario, sino como un medio de estímulo dentro de sus obras y de intercambio de ideas. Asistían a estas reuniones tanto escritores jóvenes como figuras consagradas, tales como Fabio Fiallo, quien según cuenta Max Henríquez Ureña en su Panorama histórico de la literatura dominicana, bautiza el estrecho cuarto donde se realizan las tertulias con el nombre de «La Cueva». Se daban cita allí, además, el propio padre del poeta, Andrés Julio Aybar, Juan Bosch, Ramón Marrero Aristy, Andrés Requena, Manuel Llanes, Franklin Mieses Burgos, Héctor Incháustegui Cabral, Manuel del Cabral, Juan José Llovet y otros. Rafael Américo Henríquez ‑»Puchungo» para sus íntimos‑ se incorpora más tarde al movimiento de La Poesía Sorprendida, siendo uno de sus directores. Lo mejor de su obra se publica entonces. El colorido y la gran plasticidad de su lenguaje débense a la mezcla de elementos modernos y de giros arcaizantes. Su estilo, eminentemente sensorial e imaginativo, recibe influencias de Gabriel Miró y de García Lorca. Su obra es breve y poco conocida. Trabajó con suma morosidad y poemas extensos como Rosa de Tierra fueron compuestos y corregidos en la mente en sus más mínimos detalles antes de ser vertidos al papel. Falleció en Santo Domingo el 11 de enero de 1968. Obras poéticas
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